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lunes, 4 de marzo de 2013

Las manos del Cautivo

No se que tendrá las manos del Cautivo, que todo el mundo las quiere besar, es como si nos faltara el aliento y El nos proporcionara el oxígeno necesario para aguantar otro año más con la vida que nos dio. Es un momento en el que el corazón te palpita más rápido de lo normal, con otro carisma, con otra sístole y diástole, con un bombeo sanguíneo, como si fuera la propia que le recorre el rostro divino.

Las manos cautivas de Sevilla, volvieron a ser eso, cautivas, por su barrio, por sus hermanos, por sus feligreses, por sus cofrades, por sus mujeres, por sus niños, por su Hermandad, por sus acólitos, sus costaleros y sus nazarenos... De nuevo, se vivió el milagro un primer viernes de marzo en el alejado, según los antiguos, barrio del Tiro de Línea, el que era imposible que llegará a la Catedral y el que desde 1958, cumple con la tradición cada Lunes Santo.

Los iris morados eran fiel reflejo de la Pasión del Cautivo, de las múltiples peticiones, de los llantos y de la ilusión, como la de un día de Reyes, por depositar un beso de amor en su mano, gastada por el paso del tiempo y fiel reflejo de la devoción que arrastra el Redentor.
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