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jueves, 24 de septiembre de 2015

Santo Entierro Magno de Utrera 2007: Los Gitanos

Continuamos analizando el Santo Entierro Magno celebrado en la provincia sevillana de Utrera en el año 2007, con motivo del V centenario de la llegada de la Virgen de Consolación, patrona de este municipio.

En esta ocasión nos centramos en el paso de cristo de la Hermandad de los Gitanos, el Stmo. Cristo de la Buena Muerte, que a mi personalmente me recuerda mucho al Stmo. Cristo de la Salud de la Hermandad de la Carretería de Sevilla.

La imagen del Stmo. Cristo de la Buena Muerte, es un crucificado, realizado en madera de ciprés policromada de tamaño menor del natural, unos 1,60 cms, de principios del siglo XVII continúa siendo obra anónima, aunque se puede atribuir a Matías de la Cruz. Fue restaurado entre octubre de 2000 y marzo de 2001 por el profesor Juan Manuel Miñarro López, recuperando la encarnadura del siglo XVIII.


La talla representa a Cristo ya muerto con su cabeza reclinada, boca entornada y unos ojos que cansados se dejan caer pesados en un dulce sueño. Sin embargo, esa placidez de su rostro (de ahí su nombre a partir de ser cedido a la Hermandad), contrasta con su cuerpo aun tenso e inflamado en el que quedan patentes las secuelas de la Pasión, cuyos músculos indican que no ha sido fácil abrir la puerta de la Esperanza a los hombres.

Anecdóticamente se cuenta que este crucificado, que al menos desde principio de siglo XX (ya figura en el inventario de la parroquia de 1903) se encontraba en la sacristía de Santiago bajo un dosel de terciopelo rojo, que bien conocía ya a los gitanos, pues ante Él solían celebrarse muchas de sus bodas y bautizos.

El paso procesional es de estilo neobarroco, su talla es obra de Ibáñez y Pineda en madera de cedro, realizada en 1994. El canasto es de líneas sinuosas con perfiles y bombo, apareciendo el escudo de la Hermandad en el frontal y la Cruz de Santiago (escudo de la Parroquia) en la trasera. Igualmente, posee seis cartelas con relieves de la Anunciación, Adoración de los Reyes, Oración en el Huerto, Jesús con la Cruz a Cuestas, la Piedad y El Calvario. Se ilumina con cuatro candelabros de guardabrisas, de nueve luces cada uno y en cada una de sus esquinas luce tallas de los cuatro Evangelistas, obra del imaginero Ángel Rangel. El dorado del conjunto corrió a cargo de José Serrano García (1995-1997) y el policromado es obra de José Manuel Sanmartín en 1998.


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