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viernes, 9 de junio de 2017

Empolvando los recuerdos del camino

La carreta del Rocío de Sevilla a su paso por el Hospital de la Caridad
Bueno pues en la jornada de ayer concluyó el regreso de las hermandades que le rinden culto a la Virgen del Rocío desde la aldea de la Blanca Paloma. Muchas horas de ida y otras tantas de vuelta para los peregrinos hacen pensar lo duro que ha sido ante las altas temperaturas que han debido de sufrir por esos caminos de la Virgen.

Que si, que se han refrescado de una u otra forma, que es alegría, jarana y jolgorio, y bla, bla, bla... pero vamos que si no fuera por la devoción que sienten a la Virgen del Rocío, puedo asegurar que nadie haría ese camino de dificultad, donde duermes mal, la ducha no es la habitual, con maletas, ropas sucias, y todas las incomodidades que puedan surgir. 

Vamos yo personalmente no haría el camino, no sirvo para eso, para que mentir, pero también pienso que el que "haga el camino" sólo por el envoltorio del caramelo, también tiene guasa, por que tiene tela, como escuché el pasado jueves a una señora que le espetaba a otra que "ella había ido al Rocío por el cachondeo y por pasárselo bien que realmente es lo que le importa por que es atea".

Po miarma pa eso te gastas el dinero en Benidorm, por decir algún sitio, y te lo pasas mejor. Yo no he hecho nunca el camino, pero creo que si es duro para uno que lo hace con devoción y arraigo al sentimiento de la Blanca Paloma aquel que no lo hace por que literalmente "es ateo" tiene que ser la monda.

Felicidades a todas las hermandades que han cantado a los cuatro vientos el fervor y la devoción a la Virgen del Rocío.
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