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viernes, 10 de junio de 2011

Alabado sea Jesús Sacramentado

Ya se han iniciado en varias feligresías de nuestra ciudad la tradicional Procesión de Impedidos y Enfermos con el Santísimo Sacramento, destacando de sobremanera las realizadas por el Sagrario y San Lorenzo.

Pero aún quedan más procesiones eucarísticas, principalmente la central, el Corpus de Sevilla, donde interminables filas antecederán a los diversos pasos que integran el cortejo y como no, al Cuerpo de Cristo entronizado sobre la magnífica custodia de plata, labrada por Juan de Arfe.

Representaciones, a veces, que cansan al espectador por lo densa que son, por que no se saben ni donde están o por que más que una representación corporativa, parece que es el paseito matutino de una jornada festiva a ver quien ve o saluda a más personas, a fin de ganar la apuesta de un Jueves que luce más que el Sol.

No valoramos a lo que vamos ni de donde venimos, principalmente ciento y ciento de público cansados de esperar el ver pasar la nómina de pasos, bien para criticar al capataz de turno o bien para ver su transitar (los menos). Quizás echaría en falta en las primeras andas procesionales algún acompañamiento musical más, para amenizar la espera de un público que desde las siete y media de la mañana se traga una procesión de más de tres horas.

Luego, el fin de fiesta, los bares hacen la caja del mes (importante en esta época de crisis), mientras esperan el regreso del Señor de la Sagrada Cena, improvisando un Domingo de Ramos soñado. Los saludos no faltan, ni los abrazos, ni las críticas....

Los que han aguantado el tostón de las representaciones de Hermandades, civiles, militares y eclesiásticas, todavía tienen un pase justificado de que, por supuesto, vean el regreso de esta procesión, ya tradicional. Pero el que se levanta para simplemente ver el fin de fiesta, no tiene perdón de Dios.

Creo y valoro positivamente que el importante ese día es el Santísimo Sacramento, somos junto con Toledo y Granada, la ciudad que acogemos un día laborable como festivo para ensalzar más la figura del Maestro, hecho cuerpo y sangre. Después y una vez cumplimentado esto, demos paso al Señor de la Cena y a la Virgen de la Hiniesta Gloriosa, pero no perdamos el norte y nos confundan con los "tontos de los pasos", sino que a cada momento le demos la importancia que requiere, por Dios....
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