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miércoles, 7 de agosto de 2013

La Soledad de Santo Domingo

Continuamos con la sección abierta de la procesión magna mariana "María, Reina de Granada" que tuvo lugar el pasado día 18 de mayo en la ciudad nazarí y que nos mostró casi todo su patrimonio devocional mariano.

Hoy analizamos el paso de Virgen de la Hermandad de la Cañilla, que pese a estar exento de palio es una de las tallas más valiosas de la ciudad, procesionando dos veces en la Semana Santa granadina, una en la Estación de Penitencia en la tarde noche del Martes Santo y la otra, en la tarde del Viernes Santo (15 horas), al Campo del Principe, donde está la efigie del Cristo de los Favores, donde todo el que asiste a este acto se arrodilla ante las plantas de las imágenes, marcando un carácter fúnebre, en esta segunda "estación de penitencia".
La titular mariana es una imagen de talla completa, que representa a María sedente al pie de la cruz, con los brazos extendidos, obra del escultor granadino Manuel González de los Santos entre los años 1765-1844, si bien las fichas del Museo de Artes y costumbres la ubican concretamente en 1847. Fue restaurada por Francisco Marín Cruces en 1994.

De su mano derecha pende un sudario que se abre sobre el regazo para acoger los clavos y la corona de espinas; mientras la izquierda se abre compungida como muestra de dolor y resignación. Adelanta la pierna derecha, a la vez que retrae la opuesta, dando así juego a la composición. La cabeza, erguida y levemente ladeada, se encuentra enmarcada por el cabello y toca blanca, todo ello bajo el manto. El rostro es de gran finura y delicada belleza, manifestando los rasgos propios de un dolor contenido, característicos de la escuela barroca granadina de escultura: nariz fina, boca cerrada, ojos grandes, ceño fruncido y cejas enarcadas, acompañados de tres lágrimas. El manto presenta cierto barroquismo en la disposición de los pliegues, algo duros, que sirven para resaltar lo primoroso del rostro y las manos. Los volúmenes de la imagen quedan bien definidos y marcados gracias a la disposición de los paños.

Presenta una policromía sobria, carente de elementos dorados, a base de grandes de color. El rojo de la túnica, envuelto por el azul cobalto del manto. Destaca la diagonal que traza el blanco sudario, salpicado tan sólo por leves toques de sangre.

Como figuras secundarias va acompañada por un ángel pasionario, labrado por el mismo autor, que porta en sus manos las tenazas del Descendimiento. Es un conjunto escultórico compendio de la tradición imaginera granadina y los nuevos parámetros neoclásicos.

El paso procesional es de misterio de talla neobarroca, en caoba y plata y tallado por el taller de Moreno.  La orfebrería que presenta el paso es de plata de ley, realizada por el taller hispalense de Hijos de J. Fernández. En la decoración del paso destacan elementos como las cartelas como motivos pasionistas, los doce guardabrisas que iluminan el paso o el escudo de la hermandad. En las esquinas del paso aparecen en plata, faroles y ángeles pasionistas. De orfebrería son también los broches que cierran los faldones del paso, así como las maniguetas.


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