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martes, 3 de marzo de 2015

Santo Entierro Magno de Utrera 2007: La Oración en el Huerto

Continuamos con la sección dedicada a la población de Utrera y al Santo Entierro Magno celebrado en el año 2007 con motivo del V Centenario de la llegada a Utrera de la Virgen de Consolación. Hoy traemos el segundo de los pasos que conformaron el cortejo, la Oración en el Huerto perteneciente a la Hermandad de Jesús Nazareno de dicha localidad y que habitualmente procesiona en la tarde noche del Domingo de Ramos.

El Señor orante se cree que era obra de Juan Bautista Gimeno, valenciano que regentaba -en Sevilla- un taller de bordados y una tienda de objetos religiosos, en el año 1917, pero también se atribuye al escultor valenciano Pío Mollar Franchaunque. El culto externo a este Sagrado Misterio en Utrera es de los siglos XVII y XVIII.

Originariamente procesionaba junto al Señor, tal y como se muestra en las instantáneas un ángel de Olot (Arte Cristiano). Esta imagen se desprendió del paso procesional en la Semana Santa de 2010, quedando inútil para la Estación de Penitencia y siendo sustituido por otro de nueva factura realizado, ya en madera de cedro, por el imaginero utrerano Luciano Galán.

Las imágenes de los apóstoles durmientes son realizados en madera de Flandes, de autor desconocido, y restaurados en 1996 por Encarnación Hurtado Molina y José Antonio Sanmartín Ledesma

El estilo de las imágenes es neobarroco, con un muy cuidado trabajo en la cabellera y barba del Señor, quien destaca por tener su mentón algo pronunciado y sus manos con las palmas hacia arriba en actitud implorante al Ángel que lo reconforta, siendo imagen de vestir, por lo que lleva túnica morada lisa y cíngulo y cordón de oro. Los dos apóstoles, San Pedro y San Juan Evangelista, también tienen calidad, sobre todo, el primero. A San Pedro se le representa dormido con diadema y la cabeza sostenida por su mano derecha, portando espada con la izquierda y con un aspecto de hombre mayor, calvo, canoso y con barba blanca, vestido con túnica roja, mantolín marrón y cíngulo de oro. San Juan, por el contrario, presenta aspecto juvenil con diadema, incipiente bigote y barbilla más cabellera oscura, también dormido con su cabeza sostenida por la mano izquierda, mano derecha sin nada sobre el regazo y vestido con túnica verde y mantolín rojo, más el cíngulo de oro.

En la década de los cincuenta, este paso de misterio, empieza a identificarse con el pasaje evangélico e impulsado por sectores jóvenes de la hermandad llega a procesionar el Martes Santo. Nuevamente, en la década de los sesenta y hasta 1973 -durante doce cuaresmas- dejó de salir, entrando en un completo ostracismo sin cultos externos ni internos. A partir de este año, 1973, Martes Santo, comienza una nueva etapa auspiciada por los jóvenes de la hermandad, de manera que en 1977, ya en Domingo de Ramos, que se constituye en el día de su salida consolidado, siendo este año portado por la primera cuadrilla de costaleros hermanos de Utrera.

El paso procesional es el que más veces ha procesionado en la localidad de la Campiña, durante la Semana Santa. Fue adquirido por la hermandad en 1916, para la imagen de Jesús Nazareno aunque, desde 1989, está destinado al misterio de la Oración en el Huerto.

Las similitudes estilísticas que posee con obras sevillanas de la época (San Bernardo, Las Siete Palabras, la Trinidad), lo acercan al quehacer de José Gil. En 1948, José Alarcón Santacruz lo amplía y le coloca las maniguetas. Diez años después, Antonio Vega Sánchez, uno de los grandes tallistas del panorama sevillano del siglo XX, ejecuta las cresterías y amplía nuevamente los respiraderos. Además, se añaden seis ángeles de madera policromada que han sido relacionados con la obra de Rafael Barbero Medina. En esta época, se le añadieron cuatro faroles dorados. Fue dorado y policromado nuevamente en 1972, por Herrera y Feria. Es en este momento cuando se le añaden los candelabros actuales.      

Su estilo es neobarroco, con cartelas de carácter pasionista, la Santa Cruz de Jerusalén y un escudo de un representante episcopal, que corresponde al cardenal Almaraz.

En 2008, comienza un costoso proceso de consolidación, dorado y policromado.

En los últimos años se ha sustituido la rama de olivo que dificultaba la visión del Señor y la palmera que coronaba el paso procesional por un olivo, más acorde con el momento de la Pasión del Señor.

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